

Transdisciplinariedad y producción de subjetividad
Fundamentos para un Enfoque Expresivo-Somático
Resumen
Este artículo propone una comprensión expresivo-somática de la subjetividad desde un marco transdisciplinario. Frente a la complejidad contemporánea atravesada por trauma, fragmentación del sentido y nuevas formas de vulnerabilidad, se sostiene que la subjetividad no constituye una esencia estable, sino un proceso dinámico que se produce en la interrelación entre cuerpo, experiencia, vínculo y creación simbólica. En diálogo con el pensamiento complejo de Edgar Morin, la fenomenología encarnada de Maurice Merleau-Ponty, la ecología de la mente de Gregory Bateson y la perspectiva enactiva de Francisco Varela, se plantea que las artes expresivas y la somática operan como dispositivos de reorganización perceptiva, afectiva y estética que amplían las posibilidades de subjetivación. Este marco constituye un fundamento transversal de los programas pedagógicos de Poiesis y orienta la formación hacia modos más sensibles, complejos y encarnados de comprender y acompañar la experiencia humana.
Palabras clave: Subjetividad; transdisciplinariedad; somática; artes expresivas; trauma; estética; cuerpo; EC-EXATT®; fenomenología.
Complejidad contemporánea y necesidad epistemológica
La época contemporánea nos sitúa frente a una complejidad que desborda los marcos tradicionales de comprensión: cuerpos heridos por el trauma, sensibilidades fragmentadas, vínculos suspendidos, modos de habitar el mundo marcados por la incertidumbre. En este paisaje, pensar la subjetividad exige una epistemología capaz de sostener la diversidad de lo humano sin reducirla a diagnósticos ni categorías aisladas.
Los modelos fragmentarios que separan mente y cuerpo, emoción y cognición, experiencia y discurso tienden a reproducir las mismas escisiones que intentan abordar. Cuando la subjetividad se estudia por partes, se pierde la continuidad viva que la constituye. Se vuelve necesario un pensamiento que acoja la multiplicidad, que escuche las zonas ambiguas de la experiencia y que reconozca en el cuerpo no un objeto entre objetos, sino un territorio de conocimiento.
Transdisciplinariedad como gesto de apertura
La transdisciplinariedad emerge como un gesto de apertura. No como la suma de disciplinas, sino como un espacio donde saberes, lenguajes y prácticas se afectan mutuamente y generan nuevas formas de comprensión. Como recuerda Edgar Morin, comprender la vida implica “reunir lo que ha sido separado”. La transdisciplinariedad habilita esa trama: un pensar que teje artes, somática, filosofía, psicología y ciencias humanas para encontrar, en sus intersecciones, un territorio fértil para comprender lo que se transforma.
No se trata de homogeneizar perspectivas, sino de sostener la tensión creativa entre ellas. En esa tensión se produce conocimiento.
Subjetividad como proceso encarnado y relacional
Desde este horizonte, la subjetividad deja de ser una sustancia estable para convertirse en un proceso emergente. No es algo que se posee, sino algo que se configura en la experiencia viva del cuerpo en relación.
La fenomenología del cuerpo de Maurice Merleau-Ponty muestra que el sujeto no existe antes de la percepción: es en el acto de sentir y ser afectado donde emerge un modo de estar en el mundo. El cuerpo es la matriz desde la que se despliega la existencia, un campo vivo de configuraciones perceptivas.
A esta perspectiva se suma la ecología de la mente de Gregory Bateson, que concibe la subjetividad como fenómeno relacional: un circuito construido entre organismo, otros y entorno. Somos siempre más que un “yo”: somos la trama de gestos, ritmos, afectos y percepciones que nos atraviesan.
Desde la perspectiva enactiva desarrollada por Varela, Thompson y Rosch, conocer es corporizar una relación con el mundo. La cognición no ocurre fuera del cuerpo; acontece en la interacción dinámica entre organismo y entorno. Así, la subjetividad no es una interioridad aislada, sino una configuración que emerge en la acción y en la experiencia.
Trauma y fragmentación del sentido
En contextos de trauma, esta continuidad experiencial se ve interrumpida. El trauma no es únicamente un evento pasado, sino una ruptura en la producción de subjetividad: altera la percepción, fragmenta la memoria, disocia la experiencia corporal y debilita los circuitos relacionales que sostienen el sentido.
Desde una perspectiva relacional y encarnada, el trauma puede comprenderse como una alteración del tejido que articula sensación, afecto y significado. La persona ya no logra integrar lo vivido dentro de una narrativa coherente; el cuerpo queda fijado en respuestas defensivas o en estados de desconexión. En este punto, la subjetividad se contrae. Pensar la producción de subjetividad implica entonces pensar también los modos de restaurar continuidad allí donde ha sido interrumpida.
Artes expresivas y producción de nuevos devenires
En este proceso, las artes expresivas desempeñan un papel decisivo. Allí donde la palabra no alcanza, donde lo vivido se escapa al discurso, el movimiento, la imagen, el sonido y la escritura poética abren vías de reorganización. Crear no es ilustrar lo que ya se sabe: es inaugurar lo que aún no tenía forma.
El tránsito intermodal, del trazo al cuerpo, del ritmo a la voz, de la imagen a la danza, permite captar matices invisibles de la experiencia y producir nuevas configuraciones subjetivas. En el gesto se reorganiza la percepción; en la imagen, el afecto encuentra forma; en el ritmo, el cuerpo recupera continuidad.
A diferencia de modelos que utilizan el arte como recurso auxiliar, el enfoque expresivo-somático comprende la creación como acontecimiento constitutivo de subjetividad. El proceso artístico no se limita a expresar lo existente; participa activamente en la transformación del modo de estar en el mundo.
Somática y reorganización perceptiva
La somática introduce una clave decisiva: la subjetividad se transforma cuando cambia la manera en que el cuerpo percibe, respira y se vincula. Un cambio en el tono muscular, en la calidad del movimiento o en la profundidad de la respiración no es solo fisiológico; es existencial.
En el enfoque expresivo-somático, tal como se articula en EC-EXATT®, la producción de subjetividad ocurre en la intersección entre sensación, vínculo y creación simbólica. Un cuerpo que percibe con mayor fineza amplía su campo de posibilidades. La reorganización perceptiva deviene reorganización del self.
Ética y estética de la presencia
Este marco implica, además, una ética de la presencia: acompañar sin reducir, sostener sin invadir, escuchar sin anticipar. La transdisciplinaridad no busca respuestas universales, sino construcciones situadas del sentido. Cada proceso requiere su propio ritmo.
La estética, entendida como conocimiento sensible, se enlaza con esta ética. No se trata de lo decorativo, sino de la capacidad de percibir intensidades, gestos mínimos y texturas del vivir. La estética deviene así forma de discernimiento clínico y pedagógico.
Formación como producción de subjetividad
En el ámbito formativo, este enfoque invita a aprender desde la experiencia encarnada y desde la poética del hacer. La formación no es solo adquisición de herramientas técnicas; es un proceso de producción de subjetividad. Se configura así el self del acompañante en el cruce entre vivencia, reflexión y creación.
La práctica formativa deviene laboratorio de sensibilidad, pensamiento complejo y responsabilidad ética.
Conclusión
Transdisciplinariedad y producción de subjetividad constituyen fundamentos que atraviesan los programas pedagógicos de Poiesis. No se trata únicamente de aliviar el sufrimiento, sino de ampliar las posibilidades de existencia.
En la intersección entre cuerpo, arte y pensamiento complejo, la subjetividad se comprende como proceso en devenir: siempre relacional, siempre encarnado, siempre susceptible de reorganizarse en el encuentro. Allí donde el sentido se fragmenta, la experiencia estética y somática abre la posibilidad de una nueva configuración del vivir.
Bibliografía
Bateson, G. (1998). Pasos hacia una ecología de la mente. Lohlé-Lumen.
Merleau-Ponty, M. (1994). Fenomenología de la percepción. Ediciones Península.
Morin, E. (1999). Introducción al pensamiento complejo. Gedisa.
Rolnik, S. (2019). Esferas de la insurrección: Apuntes para descolonizar el inconsciente. Traficantes de Sueños.
Varela, F. J., Thompson, E., & Rosch, E. (1997). De cuerpo presente: Las ciencias cognitivas y la experiencia humana. Gedisa.
Cómo citar este artículo (APA 7ª edición)
Dos Santos, E. (2026). Transdisciplinariedad y producción de subjetividad: Fundamentos para un enfoque expresivo-somático. Blog Persona – Instituto Poiesis. https://institutopoiesis.org/transdisciplinariedad-y-produccion-de-subjetividad/
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© Edmundo dos Santos, 2026.
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