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Persona

Transdisciplinariedad y producción de subjetividad


Fundamentos para un Enfoque Expresivo-Somático y Ecopoiético

La complejidad de los fenómenos contemporáneos ligados a la salud mental, el trauma, la crisis ecológica y los modos de habitar el mundo exige un giro epistemológico capaz de superar la fragmentación disciplinar.

La transdisciplinariedad responde a esta exigencia al proponer un campo de conocimiento donde los límites entre disciplinas se disuelven para generar nuevas formas de comprensión. En lugar de sumar saberes de manera acumulativa, la transdisciplinariedad invita a un espacio de encuentro donde teorías, prácticas y metodologías se transforman mutuamente, abriendo posibilidades inéditas para pensar el cuerpo, la subjetividad y la vida en común.

Desde esta perspectiva, enfoques como el EC-EXATT® y el Diploma Ecopoiesis se sitúan de manera natural en un territorio que articula artes, somática, psicología, filosofía, ecología y ciencias humanas, asumiendo que ninguna disciplina aislada es capaz de dar cuenta, por sí sola, de la densidad de la experiencia humana.

En este marco, la subjetividad deja de entenderse como una entidad fija para ser concebida como un proceso dinámico en continua transformación. El sujeto se constituye en la interacción entre dimensiones biológicas, afectivas, cognitivas, simbólicas, sociales y ecológicas. La fenomenología del cuerpo, la ecología de la mente y la estética contemporánea coinciden en comprender la subjetividad como un entramado relacional: no se es sujeto antes de relacionarse, sino que la relación misma produce modos de ser y de sentir.

Las artes expresivas amplifican este proceso al activar lenguajes no lineales que permiten acceder a formas de percepción y expresión habitualmente relegadas por la centralidad de lo verbal. El tránsito intermodal entre movimiento, imagen, sonido y escritura reorganiza la experiencia desde múltiples entradas sensoriales y conceptuales, produciendo desplazamientos que modifican la manera en que el sujeto se reconoce y se orienta en el mundo.

Este carácter relacional y dinámico se potencia cuando la experiencia se sitúa en diálogo con la naturaleza. El enfoque ecopoiético propone que la subjetividad se configura también en relación con la trama de lo vivo, donde el territorio deja de ser un fondo neutro para convertirse en un agente que participa activamente en la regulación, la percepción y la organización afectiva.

El contacto con los elementos la solidez de la tierra, el ritmo del agua, la vibración del aire, el calor del fuego reconfigura los modos de presencia corporal y facilita procesos de integración somática difíciles de alcanzar en entornos exclusivamente discursivos. En esta interacción ecosomática, el sujeto amplía su campo de resonancia y encuentra nuevas formas de regulación y de sentido que no dependen únicamente de la interioridad, sino de la relación concreta con el mundo que habita.

La transdisciplinariedad implica, por tanto, una ética específica. Al reconocer la complejidad de los procesos humanos, renuncia a la pretensión de ofrecer soluciones universales y se orienta hacia la construcción situada de conocimiento. El acompañamiento terapéutico o educativo que emerge de este marco se basa en la escucha, la presencia y la capacidad de sostener la singularidad de cada experiencia sin reducirla a categorías preconcebidas.

Esta ética se vincula de manera estrecha con la estética, entendida no como ornamentación sino como una forma de conocimiento sensible que capta matices, ritmos y configuraciones que escapan al análisis puramente conceptual. La producción simbólica en contextos expresivo-somáticos es, en este sentido, una vía privilegiada para la elaboración subjetiva, pues el acto de crear reordena simultáneamente la percepción, el afecto y el pensamiento.

En el contexto formativo, la transdisciplinariedad implica transformar no solo lo que se aprende, sino la manera en que se aprende y se encarna el conocimiento. La construcción del self del acompañante o terapeuta requiere una práctica reflexiva donde teoría, vivencia y creación se entrelazan. Aprender desde el cuerpo y desde la experiencia estética posibilita una disponibilidad diferente para el trabajo clínico: una presencia más afinada, una sensibilidad más abierta y una imaginación clínica más flexible.

El enfoque EC-EXATT® propone precisamente este tipo de formación, en la que el conocimiento se produce en la intersección entre artes, somática y pensamiento crítico, y donde el proceso de aprender es ya, en sí mismo, un proceso de producción de subjetividad.

En conjunto, la transdisciplinariedad y la producción de subjetividad constituyen pilares fundamentales del Diploma Ecopoiesis. Ambas perspectivas permiten abordar la salud, el trauma y la creatividad desde una lógica ecosistémica que concibe la vida humana como un entramado en el que cuerpo, naturaleza, comunidad y simbolización se co-implican.

Este marco ofrece una forma más amplia y situada de comprender el acompañamiento terapéutico y pedagógico, no solo como una intervención dirigida al alivio del sufrimiento, sino como la creación conjunta de nuevas posibilidades de existencia en un mundo marcado por crisis ecológicas, sociales y afectivas. En este horizonte, el trabajo expresivo-somático se convierte en un espacio donde la subjetividad puede reorganizarse, expandirse y reorientarse hacia modos de vida más coherentes, más sensibles y más vinculados con la trama de lo vivo.

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