

Poiesis como fundamento del Menschenbild en la Terapia de Artes Expresivas
Experiencia estética, simbolización y reorganización subjetiva
Resumen
Este artículo examina el concepto de poiesis como fundamento filosófico del Menschenbild : la concepción del ser humano en la Terapia de Artes Expresivas (TAE), situando su desarrollo dentro del marco del Embodiment-Centered Expressive Arts Therapy for Trauma (EC-EXATT®). Se propone que la poiesis no constituye únicamente una categoría estética, sino una dimensión ontológica fundamental que permite comprender el proceso terapéutico como un acontecimiento de creación, simbolización y transformación encarnada. A partir de un diálogo entre fenomenología, filosofía clásica y pensamiento contemporáneo, se plantea que la experiencia artística constituye un modo privilegiado de acceso a la verdad como desocultamiento y a la reorganización de la experiencia subjetiva. En este contexto, la Terapia de Artes Expresivas se presenta como uno de los aportes teóricos centrales del EC-EXATT®, al introducir una comprensión del proceso terapéutico como proceso poético, intermodal y somático. Asimismo, se introduce el concepto de poiesis encarnada como proceso mediante el cual la experiencia se transforma a través de la interacción entre cuerpo, percepción y creación simbólica, abriendo interrogantes sobre los límites y alcances de la estetización en la clínica contemporánea.
Palabras clave: poiesis, Menschenbild, EC-EXATT®, terapia de artes expresivas, embodiment, simbolización, trauma.
Introducción
Dentro del marco de un análisis fenomenológico de la existencia humana, las artes ocupan un papel central. Si el arte es entendido como un modo de exposición o manifestación, esta centralidad adquiere pleno sentido, ya que la fenomenología se basa en la noción del fenómeno como aquello que se nos muestra. En el pensamiento tardío de Martin Heidegger, el Dasein se comprende principalmente a través del encuentro con la obra de arte. En este encuentro, la existencia humana no depende de la presunción de un sujeto que impone significado, sino de la capacidad de dejar que el sentido emerja a partir de aquello que ha sido dado.
Esta capacidad puede ser nombrada, siguiendo la tradición griega, como poiesis. El término no remite únicamente a la producción artística en sentido restringido, sino a la actividad más fundamental de hacer surgir algo a la presencia. Su uso no es solamente histórico, sino crítico: introduce una distancia respecto de nuestras concepciones naturalizadas de lo estético y permite repensar la creación como dimensión constitutiva de la existencia.
Cada filosofía de la naturaleza humana, o Menschenbild, descansa sobre un concepto fundamental. En este trabajo se sostiene que la poiesis constituye una categoría adecuada para fundamentar el Menschenbild de la Terapia de Artes Expresivas. Este planteamiento implica un desplazamiento: el ser humano no es concebido como un sujeto centrado en la representación o el control, sino como un ser en devenir, cuya identidad emerge en la interacción entre cuerpo, mundo y creación.
En el contexto contemporáneo, caracterizado por la primacía de la racionalidad técnico-científica, esta concepción adquiere una relevancia particular. La pregunta ya no es únicamente qué fue la poiesis en la tradición filosófica, sino qué puede significar hoy en prácticas terapéuticas orientadas al trabajo con trauma, fragmentación y pérdida de sentido. El enfoque EC-EXATT® se inscribe en esta problemática al integrar la dimensión estética, somática y relacional en el proceso terapéutico, proponiendo que la creatividad y el embodiment permiten la reorganización del self y la integración de la experiencia traumática .
Poiesis y tradición filosófica
Un punto de partida relevante se encuentra en la distinción formulada por Aristóteles entre theoria, praxis y poiesis. Mientras la theoria apunta al conocimiento contemplativo y la praxis a la acción ética y política, la poiesis se refiere al hacer productivo. Sin embargo, esta clasificación no debe ocultar que la poiesis implica una forma de conocimiento. En la Poética, el saber del poeta no se limita a la técnica, sino que involucra una comprensión profunda de la acción humana. La tragedia, mediante la mimesis, produce un efecto catártico, lo que sugiere que la poiesis opera como un proceso de transformación de la experiencia.
En contraste, Platón desvaloriza la poiesis al considerarla una imitación alejada de la verdad. El arte sería una copia de una copia, incapaz de acceder al ser verdadero. Además, la actividad poética podría desestabilizar el orden psíquico y social. Sin embargo, esta crítica se encuentra atravesada por una paradoja: la propia filosofía platónica recurre a formas poéticas, como el mito y la alegoría, para expresar sus ideas. La tensión entre filosofía y poiesis no es externa, sino constitutiva.
Esta tensión es radicalizada en el pensamiento de Friedrich Nietzsche, quien busca superar el platonismo revalorizando la dimensión poética de la existencia. En su análisis de la tragedia griega, Nietzsche muestra que la cultura griega no estaba fundada en una armonía serena, sino en el reconocimiento del carácter caótico y temporal del ser. La poiesis trágica emerge como una respuesta a esta experiencia, permitiendo transformar el sufrimiento en forma.
La distinción entre lo apolíneo y lo dionisíaco permite comprender este proceso. Lo apolíneo introduce forma, límite e individuación; lo dionisíaco remite al caos, al devenir y a la experiencia colectiva. La tragedia surge de la tensión entre ambos, configurando un espacio donde el sufrimiento puede ser sostenido y transformado sin ser negado. En este sentido, la poiesis puede ser comprendida como una forma de medicina existencial.
Poiesis, cuerpo y comunidad
La dimensión dionisíaca de la poiesis introduce una comprensión del arte como experiencia corporal y colectiva. La música, el ritmo y el movimiento no son elementos secundarios, sino modos fundamentales de expresión que permiten acceder al carácter temporal de la existencia. La tragedia, en su forma originaria, no es un texto, sino un acontecimiento vivo donde el coro canta y danza, generando una experiencia compartida.
Esta dimensión ha sido posteriormente conceptualizada por Mijaíl Bajtín en su noción de lo carnavalesco, donde la experiencia estética se convierte en un espacio de transformación comunitaria. En este espacio, las jerarquías se suspenden y emerge una forma de relación basada en la participación y la co-creación.
En la contemporaneidad, la Terapia de Artes Expresivas puede ser entendida como una práctica que recupera esta dimensión. En un contexto donde la experiencia colectiva y corporal ha sido marginada o instrumentalizada, la creación artística permite reactivar formas de vínculo que favorecen la emergencia de sentido.
Poiesis encarnada, clínica y EC-EXATT®
El enfoque EC-EXATT® integra estas perspectivas al situar el cuerpo como eje central del proceso terapéutico y al articular la creación artística con la comprensión contemporánea del trauma . El trauma impacta la memoria somática y la regulación del sistema nervioso, generando estados de hiperactivación o desconexión. La expresión artística y el movimiento permiten acceder a estas experiencias desde un lenguaje no verbal, facilitando su transformación.
La poiesis encarnada puede ser entendida como el proceso mediante el cual la experiencia se transforma a través de la interacción entre cuerpo, percepción y creación simbólica. Este proceso implica la activación de la sensibilidad corporal, la emergencia de imágenes y formas, la reorganización de patrones somáticos y la integración de la experiencia en nuevas configuraciones de sentido.
Desde una perspectiva clínica, esta comprensión implica un desplazamiento en la posición del terapeuta. Ya no se trata únicamente de interpretar o intervenir sobre el contenido psíquico, sino de sostener un campo donde la experiencia pueda devenir forma. La clínica se configura así como una práctica de acompañamiento del acontecimiento, donde el terapeuta participa en la emergencia de sentido sin anticiparlo ni cerrarlo prematuramente.
En este marco, la Terapia de Artes Expresivas constituye un aporte teórico fundamental dentro del EC-EXATT®, al introducir una concepción del proceso terapéutico como proceso poético, intermodal y relacional. La intermodalidad permite que la experiencia se despliegue en múltiples lenguajes : movimiento, imagen, sonido, palabra ampliando las posibilidades de simbolización. La creación artística no se orienta a la producción de objetos estéticos, sino a la emergencia de formas que permiten reorganizar la experiencia subjetiva.
Poiesis y verdad como acontecimiento
En la filosofía de Martin Heidegger, la poiesis se vincula con el desocultamiento de la verdad (aletheia). La obra de arte no es un objeto, sino un acontecimiento donde el ser se revela en su carácter temporal e histórico. La verdad no es una presencia fija, sino un proceso de apertura.
Esta concepción resuena con la crítica a la metafísica de la presencia desarrollada por Jacques Derrida, así como con la noción de experiencia estética como acontecimiento transformador en Hans-Georg Gadamer. En todos estos enfoques, la experiencia no se reduce a un contenido representacional, sino que implica un proceso de transformación del sujeto.
En el contexto terapéutico, esto permite comprender la terapia como un acontecimiento poético donde la experiencia se desoculta y se transforma. El sentido no es impuesto, sino que emerge en el proceso.
Conclusión
La poiesis, entendida como el acto de hacer emerger sentido, constituye un fundamento filosófico y clínico para la Terapia de Artes Expresivas y el modelo EC-EXATT®. La integración de la fenomenología, el pensamiento trágico y las prácticas expresivo-somáticas permite comprender el proceso terapéutico como un acontecimiento de creación donde el ser humano se transforma a través del cuerpo, la percepción y la simbolización.
El Menschenbild que emerge no es el de un sujeto autónomo centrado en la representación, sino el de un ser encarnado, creativo y relacional, cuya existencia se despliega en procesos de transformación. En este sentido, la terapia no consiste únicamente en comprender la experiencia, sino en crear las condiciones para que la experiencia pueda emerger, tomar forma y transformarse.
Esta concepción abre, sin embargo, interrogantes que requieren дальнейa elaboración. Entre ellos, la tensión entre creación y simbolización, entre experiencia pre-verbal y elaboración narrativa, así como los límites de la estetización en contextos de sufrimiento extremo. Asimismo, invita a reconsiderar críticamente los modos en que las prácticas terapéuticas contemporáneas pueden evitar reducir la experiencia estética a una técnica, manteniendo su carácter de acontecimiento abierto e irreductible.
Derechos de autor
© Edmundo dos Santos, 2026.
Publicado por Instituto Poiesis.
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