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Persona

La Transdisciplina en el Enfoque EC-EXATT® y su Relevancia en el Trabajo con el Trauma

La transdisciplina constituye uno de los pilares epistemológicos esenciales del enfoque Embodiment-Centered Expressive Arts Therapy for Trauma (EC-EXATT®). No es un simple cruce de disciplinas, sino una forma de pensamiento, sensibilidad y presencia que desborda las fronteras tradicionales del saber para permitir que artes, ciencias, somática, filosofía, espiritualidad no dogmática y experiencia vital entren en conversación profunda. Este modo de comprender y de acompañar reconoce que el conocimiento surge no solo del análisis racional, sino también del cuerpo, de la intuición, de la estética y de la dimensión simbólica y relacional de la existencia humana.

En sintonía con el pensamiento complejo de Edgar Morin, la transdisciplina afirma que ningún saber puede existir aislado de los contextos sociales, históricos, culturales y afectivos que lo producen. Desde esta perspectiva, el EC-EXATT® no busca integrar contenidos de forma mecánica, sino transformar la manera misma de conocer. El enfoque invita a dejarse afectar por los distintos campos de saber que convoca y a permitir que las resonancias, tensiones y contradicciones generen nuevas formas de comprensión clínica. La transdisciplina, más que una metodología, es una disposición ética y estética: una práctica de apertura radical.

En la arquitectura del EC-EXATT®, esta orientación permite entretejer perspectivas provenientes de la fenomenología existencial, la psicodinámica relacional, la psicología profunda, la psicoterapia imaginativa, la clínica esquizoanalítica, las neurociencias, la antropología, la filosofía, la educación somática y los saberes situados de las comunidades. Este entramado no produce una síntesis uniforme, sino un campo dinámico donde la complejidad se sostiene como potencia creativa y clínica. Cada una de estas perspectivas aporta un lente distinto para comprender la experiencia traumática: la fenomenología ilumina el aparecer encarnado del dolor; la psicodinámica revela los movimientos transferenciales y las memorias somáticas; la profundidad simbólica se expresa en imágenes internas, sueños y metáforas corporales; la esquizoanálisis cuestiona identidades fijas y abre espacios para la multiplicidad; las neurociencias ayudan a comprender el sistema nervioso y la memoria implícita; y las prácticas somáticas permiten regular y reorganizar la fisiología del trauma.

El fundamento estético del EC-EXATT® actúa como eje transversal. Lo estético no es decorativo, sino una forma de conocimiento que emerge del gesto, del ritmo, de la textura, del color, del sonido y de la imagen. La obra expresiva se convierte en un territorio de revelación: un lugar donde la persona puede organizar internamente su experiencia, encontrar simbolización y acceder a verdades que el lenguaje lógico no alcanza. Esta dimensión estética es también una vía de acceso a la espiritualidad entendida como profundidad interna, resonancia existencial y sentido de pertenencia a algo mayor que uno mismo. Se trata de una espiritualidad encarnada, abierta, íntima, que aparece en el silencio compartido, en la contemplación, en la creación y en la búsqueda de coherencia vital tras la experiencia de ruptura que provoca el trauma.

El EC-EXATT® se fundamenta en varios principios transdisciplinarios que amplían su alcance clínico. El primero es el pensamiento complejo y no reduccionista, que reconoce que el trauma no puede comprenderse desde una única mirada psicológica o neurobiológica. Sus manifestaciones atraviesan la corporeidad, el símbolo, el vínculo, lo cultural y lo histórico. La transdisciplina permite sostener esta complejidad sin fragmentarla, generando comprensiones más integradas y situadas del sufrimiento humano.

Un segundo fundamento es el diálogo entre lenguajes. En EC-EXATT®, lo verbal y lo no verbal se entrelazan constantemente; la imagen, el sonido, el movimiento, el trazo, la palabra y el silencio conviven como modos válidos de expresión y de conocimiento. Las artes expresivas, por su carácter intermodal, actúan como puentes que conectan dimensiones del ser que los marcos disciplinares tradicionales tienden a separar.

Otro principio esencial es la articulación entre teoría y experiencia. En este enfoque, el conocimiento no se impone desde fuera: emerge de la vivencia, del cuerpo en acción, del vínculo terapéutico y de la creación compartida. La práctica clínica es un territorio vivo donde los saberes se co-construyen y donde teoría y experiencia se nutren mutuamente, permitiendo que la clínica sea también un espacio de investigación y de producción epistemológica.

Finalmente, la transdisciplina reconoce al sujeto como ser situado. El trauma se inscribe en la singularidad de cada historia, pero también en tramas sociales, culturales y políticas que atraviesan al individuo. Por ello, el EC-EXATT® incorpora una dimensión analítica y ética que contempla las condiciones estructurales del sufrimiento, evitando reducir a la persona a un diagnóstico y situándola siempre en su contexto relacional y existencial.

La relevancia de la transdisciplina en el trabajo con el trauma se vuelve evidente en varios niveles. Permite superar la fragmentación clínica al integrar dimensiones somáticas, emocionales, cognitivas, relacionales, simbólicas, culturales y espirituales. Al entrelazar enfoques somáticos, lenguajes artísticos y marcos terapéuticos, habilita canales seguros para la expresión y transformación de la experiencia traumática. Abre, además, la posibilidad de crear nuevos modos de conocimiento, especialmente en lugares donde la teoría existente no alcanza. En el encuentro terapéutico, saberes inéditos emergen del vínculo, de la escucha profunda y del gesto poético que surge en la relación. Todo esto se sostiene sobre una ética del cuidado que reconoce la dignidad del otro, su singularidad y la compleja belleza de su existencia.

La transdisciplina, en el EC-EXATT®, no solo amplía la comprensión del trauma: amplifica la capacidad de acompañarlo con sensibilidad, profundidad y humanidad. Convertida en práctica viva, ofrece un horizonte clínico donde el cuerpo, la obra, el vínculo y el sentido se entrelazan para permitir que la vida pueda rearticularse incluso después de la fractura.

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