

La Pedagogía Expresiva–Somática Transdisciplinaria del Instituto Poiesis
Un camino encarnado hacia el aprendizaje, la creación y la transformación humana
La pedagogía expresiva–somática transdisciplinaria del Instituto Poiesis constituye un modelo formativo singular, donde arte, cuerpo, pensamiento crítico y sensibilidad se entrelazan para producir experiencias de aprendizaje profundamente encarnadas. Esta pedagogía se fundamenta en el Enfoque Expresivo-Somático Transdisciplinario™ (EEST™), un modelo integrador que aúna arte, somática y ciencias en su orientación pedagógica, metodológica, investigativa y terapéutica, en estrecha relación con el campo de Arts and Health y las terapias creativas. El EEST™ sostiene que la comprensión de los procesos humanos y la transformación individual y social exige la convergencia de múltiples disciplinas, a partir de una epistemología que reconoce la complejidad de lo humano y la necesidad de habitar la experiencia como vía de conocimiento.
Desde esta perspectiva, la transdisciplina no es un marco académico, sino la propia arquitectura del aprendizaje. Inspirada en el pensamiento complejo de Edgar Morin, la pedagogía del Instituto Poiesis articula saberes provenientes de las artes expresivas, la somática, la clínica del trauma, las neurociencias, la filosofía contemporánea, la fenomenología, la ecopsicología, la educación artística y los saberes situados de las comunidades. No se trata de yuxtaponer contenidos, sino de dejar que cada disciplina afecte y transforme a las otras, generando un espacio vivo donde la complejidad se vuelve potencia creativa y formativa.
En esta pedagogía, el cuerpo es el primer territorio de conocimiento. Aprender no consiste en acumular información, sino en permitir que el cuerpo interprete, integre y reorganice lo vivido. El EEST™ entiende el cuerpo como “epistemología encarnada”, un lugar donde se produce saber a través de la sensación, la interocepción, el movimiento, el ritmo, el gesto y la percepción atmosférica. La experiencia antecede a la teoría; la vivencia fundamenta la comprensión. A través de prácticas somáticas, trazo corporal, movimiento expresivo, improvisación creativa y modulación del sistema nervioso, la formación propone un diálogo continuo entre sensibilidad y conocimiento.
La dimensión estética ocupa un lugar central. En el Instituto Poiesis se concibe la estética no como ornamento, sino como modo de pensamiento y política del cuidado. La belleza —entendida como relación, como percepción que dignifica— se convierte en una forma de resistencia frente a la deshumanización que generan el trauma y la aceleración contemporánea. La pedagogía expresiva–somática invita a dialogar con la obra, a habitar la imagen, a sentir la textura, a escuchar el ritmo, a reconocer en la composición simbólica una vía de acceso a la verdad profunda de cada proceso. La estética organiza, regula, transforma; abre espacios de sentido que la palabra sola no alcanza.
La pedagogía del Instituto Poiesis es también una pedagogía del vínculo y de la presencia. La relación pedagógica se construye como un espacio encarnado, donde el docente es presencia sensible antes que transmisor de contenidos. La comunidad de aprendizaje se convierte en un organismo relacional que sostiene, regula y acompaña. En esta pedagogía, el grupo es un territorio vivo donde se experimentan formas de co-regulación, resonancia colectiva, cuidado mutuo y creación compartida. El vínculo es enseñado no como concepto, sino como experiencia que se encarna en el tono, el ritmo, la mirada y el silencio.
El EEST™ incorpora, además, una dimensión clínica del aprendizaje. La formación no es terapia, pero reconoce que cada persona llega con una historia corporal, con memorias somáticas y con modos de presencia moldeados por sus contextos. Por ello, se cultiva un espacio formativo que respeta la ventana de tolerancia, reconoce los procesos internos y acompaña desde la prevención, la regulación y la poética del cuidado. La pedagogía no empuja hacia la intensidad: habilita la seguridad desde la cual la creatividad puede desplegarse.
La dimensión ética se expresa como práctica encarnada: respeto por los límites corporales, sensibilidad al contexto sociocultural, acompañamiento no invasivo, escucha profunda y presencia que dignifica. Esta ética estética se convierte en uno de los pilares de la formación de acompañantes creativos y profesionales del campo de Arts and Health.
El EEST™ integra también una metodología investigativa basada en las artes, donde la creación artística se convierte en modo de conocimiento y en vía de indagación. La autoetnografía encarnada, la investigación basada en la práctica, la reflexión estética y la metodología intermodal permiten producir saber situado, sensible y transformador. En Poiesis, el arte no ilustra la teoría: la genera. La obra, el cuerpo y el proceso creativo forman parte del pensamiento mismo.
Finalmente, esta pedagogía incorpora una dimensión ecosomática y comunitaria. El aprendizaje se reconoce como relación con el territorio, con la naturaleza, con las estéticas del entorno y con la materialidad del mundo. Poiesis forma profesionales capaces de intervenir en contextos educativos, comunitarios, hospitalarios, culturales y sociales, participando activamente en la transformación del bienestar colectivo. La pedagogía se convierte así en una práctica de salud pública, de creación de tejido vincular y de reconexión con lo vivo.
La Pedagogía Expresiva–Somática Transdisciplinaria del Instituto Poiesis propone, en esencia, un modo de formar que transforma. Una manera de aprender desde la presencia, de comprender desde la experiencia, de investigar desde la creación y de acompañar desde la sensibilidad. Es una pedagogía que no solo enseña técnicas, sino que cultiva modos de ser; que no solo transmite saberes, sino que habilita poéticas de existencia; que no solo prepara profesionales, sino que acompaña procesos de vida.
El EEST™ no es únicamente un modelo pedagógico: es una mirada, una ética y un modo de estar en el mundo donde el arte, el cuerpo y la comunidad abren caminos hacia formas más sensibles, dignas y encarnadas de relación, cuidado y transformación.