

La Mirada Preventiva en EC-EXATT®
Regulación del Sistema Nervioso y Poética del Cuidado Encarnado
La prevención, en el campo de las terapias expresivo-somáticas contemporáneas, no puede ser reducida a una acción periférica, educativa o complementaria. Muy por el contrario, constituye un pilar epistemológico, ético y estético desde el cual se concibe la clínica como acto de cuidado, como territorio de posibilidad y como experiencia sensible de presencia compartida. En el enfoque Embodiment-Centered Expressive Arts Therapy for Trauma (EC-EXATT®), la mirada preventiva se inscribe en una concepción ampliada de la salud, en diálogo con las neurociencias del trauma, la estética relacional, la fenomenología del cuerpo y las pedagogías sensibles de lo viviente.
Este enfoque se distancia de los modelos terapéuticos centrados en la exposición o en la corrección, proponiendo en cambio una clínica de la presencia encarnada donde lo sensorial, lo expresivo y lo vincular no buscan replicar el trauma, sino cultivar las condiciones de seguridad necesarias para que el sufrimiento pueda ser abordado sin fragmentación. La prevención deja de ser un borde para convertirse en centro: una forma de estar, un gesto ético y un posicionamiento clínico que reconoce que sin regulación no hay creación segura, y sin seguridad no hay transformación posible.
En EC-EXATT®, esta mirada se expresa de manera concreta en dos umbrales fundamentales de la sesión: la conexión somática inicial y el anclaje somático final. Ambos momentos funcionan como portales clínicos que preparan y consolidan la experiencia simbólica desde el cuerpo. La conexión somática invita al arraigo antes de entrar en el proceso creativo, mientras que el anclaje somático permite que lo vivido se integre sin desbordamiento. En conjunto, estos umbrales favorecen la autorregulación del sistema nervioso, la activación de la neurocepción de seguridad (Porges, 2011) y el fortalecimiento de la parte sana como fundamento de todo trabajo con el dolor.
La mirada preventiva, desde esta perspectiva, no busca evitar el dolor, sino crear un suelo desde el cual sostenerlo. Parte de la confianza en los ritmos del cuerpo cuando es escuchado; en la capacidad del arte para abrir caminos simbólicos sin violencia; y en la potencia del acompañamiento cuando este se ejerce desde la presencia y no desde la urgencia. Es una ética del cuidado que se fundamenta en la sensibilidad, en la temporalidad y en el reconocimiento profundo de la dignidad del otro.
La prevención en EC-EXATT® se fundamenta neurofisiológicamente en la comprensión de que la salud mental no es un estado fijo, sino una capacidad del organismo para regularse ante la incertidumbre. En la experiencia traumática, la percepción de seguridad se interrumpe y el cuerpo pierde temporalmente su capacidad de autorregulación, entrando en bucles de hiperactivación o hipoactivación que interfieren con la integración emocional y sensorial. La teoría polivagal demuestra que la seguridad es primero un fenómeno somático, no cognitivo. Por ello, el acompañamiento expresivo-somático debe crear condiciones corporales y vinculares que permitan que esa sensación de seguridad emerja a través del ritmo, del tono, del gesto y del espacio.
En la sesión, la mirada preventiva se manifiesta a través de prácticas somáticas suaves, ritmos predecibles, materiales artísticos no invasivos y un vínculo terapéutico capaz de sostener el silencio y la presencia sin exigencia. No es un protocolo ni una fase, sino un modo de habitar la relación clínica. El terapeuta se convierte en un regulador externo, en una presencia encarnada capaz de ofrecer un espacio interno donde el cuerpo pueda volver a sentirse posible.
La conexión somática inicial es un ritual clínico de enraizamiento. No se busca explorar el contenido traumático, sino restaurar la habitabilidad del cuerpo. Esta fase activa la vía parasimpática ventral, facilitando estados de calma, curiosidad y vinculación. Desde esta base se introducen gestos simples, trazos suaves, respiraciones lentas y materiales que acompañan la presencia sin exigir performance. La estética aparece aquí como contención sensorial: color, textura, peso y ritmo operan como reguladores.
El anclaje somático final constituye un segundo ritual, donde el cuerpo reorganiza lo emergente a través del ritmo, del tacto propio, de la revisión estética del proceso y de la síntesis sensorial. No se trata de concluir, sino de permitir que la experiencia encuentre un lugar donde asentarse. Esta fase protege, integra y honra el proceso, actuando como un puente entre el espacio terapéutico y la vida cotidiana.
La mirada preventiva no es solo técnica o somática, sino también estética y ética. Inspirado en la salutogénesis, EC-EXATT® desplaza el foco desde el déficit hacia los recursos: desde lo que falta hacia lo que aún pulsa, aunque sea mínimo. En este enfoque, el arte no representa el trauma, sino que sostiene la subjetividad cuando esta se reorganiza. La estética del cuidado se convierte aquí en una forma de dignificación: el gesto mínimo una línea, una textura, un silencio contiene una verdad inefable que permite que la persona se reconozca en su propio proceso sin ser violentada por interpretaciones o urgencias narrativas.
Esta ética se expresa en la actitud del terapeuta, en su forma de estar, de esperar, de escuchar los umbrales del sistema nervioso y de acompañar sin imponer. La prevención se encarna en el respeto radical por el tiempo del cuerpo, por su inteligencia creativa y por los ritmos internos del proceso expresivo.
En EC-EXATT®, prevenir es acompañar desde la belleza y la presencia. Es construir un espacio donde el dolor pueda ser mirado sin que se convierta en destino. Es sostener la vida sin forzarla. Es honrar lo que emerge y proteger lo que aún está naciendo. La mirada preventiva, así entendida, convierte la clínica en un acto de poiesis viva, donde el cuerpo encuentra refugio, el arte abre camino y lo humano vuelve a tener lugar.