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Persona

La Función de las Artes Expresivas, la Arteterapia y la Danza Movimiento Terapia en la Regulación Sensorial, Emocional y del Sistema Nervioso

Las artes expresivas desempeñan un papel central en la regulación sensorial, emocional y neurofisiológica, especialmente en contextos de trauma. Investigadoras como Cathy Malchiodi han destacado la relevancia del arte como vía para la estabilización emocional y la expresión simbólica, mientras que Pat Ogden ha demostrado que el cuerpo vivido y no únicamente el discurso verbal constituye el lugar primario donde las experiencias traumáticas pueden ser reconocidas y reorganizadas.

En esta línea, el enfoque Embodiment-Centered Expressive Arts Therapy for Trauma (EC-EXATT®) articula las artes expresivas, la arteterapia y la danza movimiento terapia como un entramado clínico, somático y poético que posibilita la regulación integral del sistema nervioso y la reorganización subjetiva.

El sistema nervioso autónomo, compuesto por las ramas simpática y parasimpática, desempeña un rol crucial en la clínica expresivo-somática. Las experiencias traumáticas quedan a menudo inscritas como patrones de desregulación, manifestándose en estados de hiperactivación: hipervigilancia, tensión muscular, respiración entrecortadao de hipoactivación colapso, desvitalización, disociación.

Estos estados no se modifican únicamente mediante la narración verbal. Requieren vías de acceso sensorial que permitan descargar, regular o reorganizar la energía corporal atrapada. Las artes expresivas ofrecen estos canales a través de lenguajes múltiples y complementarios.

Cuando el sistema simpático se encuentra hiperactivado, propuestas como la danza, el movimiento expresivo, la percusión o los trazos repetitivos e intensos facilitan la descarga de la energía contenida. Desde la perspectiva somática, este tipo de intervención permite reducir la activación excesiva de forma segura, transformando la tensión fisiológica en impulso creativo.

Cuando es necesario activar el sistema parasimpático ventral la rama del nervio vago asociada a la calma, la conexión y la reparación se privilegian prácticas suaves como la pintura fluida, el modelado orgánico, el canto o la escritura lenta. La repetición de gestos sensibles, la previsibilidad estética y la fluidez del material permiten al organismo descender hacia estados de mayor integración.

Esta regulación se ve amplificada por el modo en que las artes expresivas facilitan la integración hemisférica. Investigadores como Bessel van der Kolk han mostrado que el trauma interrumpe la comunicación entre hemisferios: el derecho, vinculado a la imagen, la emoción y la memoria implícita, tiende a predominar, mientras que el izquierdo, responsable del lenguaje verbal, la lógica y la temporalidad, queda inhibido. El hemisferio derecho sostiene la regulación afectiva temprana y es especialmente vulnerable a los traumas relacionales. En este contexto, las artes expresivas al trabajar desde lo no verbal hacia la palabra permiten restablecer el puente entre estos sistemas, facilitando la integración narrativa cuando el cuerpo ya ha sido escuchado.

Desde la perspectiva del modelo EC-EXATT®, el trauma se comprende como una desorganización simultánea en varios niveles del ser: reptiliano, límbico y cortical. A nivel del tronco encefálico, las respuestas defensivas pueden quedar fijadas en patrones de congelamiento o sobresalto; en el nivel límbico se alojan las memorias afectivas y los registros de apego; en el nivel cortical se encuentra la capacidad narrativa y reflexiva que el trauma interrumpe.

Los lenguajes expresivo-somáticos permiten restablecer el tránsito entre estos niveles. El enraizamiento somático reduce la activación defensiva; el gesto artístico regula y expresa el afecto implícito; la contemplación estética y la palabra poética consolidan la experiencia en un nivel integrador.
Estas dinámicas se sostienen también en principios de neuroplasticidad: el proceso creativo estimula la formación de nuevas conexiones neuronales y reorganiza circuitos relacionados con la memoria traumática, la percepción sensorial, el vínculo y la regulación emocional. Las artes expresivas permiten acceder al sistema nervioso desde múltiples entradas: la música sincroniza ritmo cardíaco y respiración; el movimiento descarga tensiones; la pintura organiza el caos interno o permite su expresión controlada; la escritura da forma y estructura al sentido; la voz restituye continuidad entre respiración y emoción.

Uno de los marcos más significativos para comprender estos procesos es la teoría polivagal de Stephen Porges. La neurocepción la capacidad inconsciente del sistema nervioso para detectar seguridad es fundamental en el trabajo con trauma. El arte, cuando se propone desde una estética del cuidado, genera señales de previsibilidad y contención que invitan al sistema nervioso a salir del estado de alarma. Ritmos lentos, gestos repetitivos, manipulaciones suaves de materiales, tonalidades cálidas, movimientos fluidos y un espacio estéticamente coherente contribuyen a activar el nervio vagal ventral, promoviendo estados de conexión y de calma. La co-regulación relacional el modo en que el cuerpo del terapeuta acompaña el cuerpo del otro amplifica este efecto.

El proceso artístico también es un terreno privilegiado para la recuperación del sentido de agencia. El trauma vulnera la capacidad de elegir y actuar; sin embargo, en la práctica expresiva la persona puede decidir con qué material trabajar, qué ritmo seguir, qué gesto repetir, qué color usar y cuándo detenerse. Esta experiencia de elección corporal y simbólica constituye un núcleo de restauración de la autonomía interna. Crear es reescribir la posibilidad de acción. La agencia estética —la capacidad de transformar un material externo refleja y restituye la capacidad de transformar el propio mundo interno.

Desde una perspectiva salutogénica, resulta fundamental centrar la atención en aquello que fortalece la salud y la vitalidad, no únicamente en los síntomas del trauma. Las artes expresivas permiten activar recursos internos, relacionales y creativos que favorecen la resiliencia, aun en contextos de dolor profundo. La obra, en su estado emergente, se convierte en testigo y en síntesis poética de la experiencia, permitiendo que la persona reconozca zonas de coherencia, belleza o posibilidad que habían quedado ocultas por el impacto traumático.

En conjunto, la arteterapia, la danza movimiento terapia y el trabajo intermodal de las artes expresivas, integrados en el marco EC-EXATT®, constituyen una clínica encarnada donde el arte no es complemento, sino vía primaria de reorganización del sistema nervioso. La regulación surge de la experiencia viva del cuerpo en movimiento, del gesto, de la imagen, del sonido y de la presencia compartida. La estética se convierte en modo de comprensión del mundo; la somática, en vía de acceso al ritmo profundo; y la creatividad, en camino hacia la restauración de la integridad.
En esta intersección entre cuerpo, arte y cuidado, la persona recupera no solo la capacidad de regularse, sino la posibilidad de habitar su vida con continuidad, dignidad y sentido.

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