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Persona

Ecopoiesis, Salutogénesis, Artes Expresivas y Bienestar Emocional


Fundamentos para una Perspectiva Ecosomática de la Salud

La comprensión contemporánea de la salud mental requiere enfoques que integren dimensiones biológicas, psicológicas, sociales y ecológicas. En este sentido, la convergencia entre la salutogénesis, la ecopoiesis y las artes expresivas ofrece un marco conceptual amplio y coherente para abordar el bienestar humano desde una perspectiva ecosomática. Esta articulación permite trascender modelos centrados exclusivamente en la patología, abriendo paso a una visión orientada hacia la generación de sentido, la construcción de recursos y la integración entre cuerpo, creatividad y naturaleza.

El paradigma salutogénico formulado por Aaron Antonovsky (1979, 1987) constituye un punto de partida fundamental. Su propuesta desplaza la clásica pregunta biomédica “¿qué causa la enfermedad?” hacia una interrogación más amplia: “¿qué sostiene a las personas sanas, incluso en condiciones adversas?”.

De esta reflexión emerge el concepto de Sentido de Coherencia (SOC), entendido como una disposición global que influye en la capacidad de las personas para afrontar y dar significado a las experiencias vitales. El SOC se compone de tres dimensiones: comprensibilidad (la percepción de que la vida es ordenada y predecible), manejabilidad (la sensación de contar con recursos internos y externos suficientes) y significatividad (la convicción de que los desafíos tienen un propósito y vale la pena enfrentarlos).

Numerosos estudios han mostrado que un SOC elevado actúa como un importante factor protector para la salud mental, aumentando la resiliencia, reduciendo el impacto del estrés y favoreciendo la adaptación en contextos de alta demanda.

La integración de estas ideas con los aportes de la psicología ambiental y la neurociencia afectiva permite comprender el papel de la naturaleza en los procesos de regulación emocional. La evidencia empírica demuestra que el contacto con entornos naturales modula el sistema nervioso autónomo, disminuye niveles de cortisol, activa circuitos parasimpáticos asociados al descanso y la restauración (Ulrich et al., 1991), y mejora la atención dirigida y la memoria de trabajo (Kaplan & Kaplan, 1989). Asimismo, se ha documentado que los entornos naturales reducen síntomas de ansiedad y depresión, promueven sentimientos de vitalidad y fortalecen el sentido de pertenencia social (Bratman et al., 2019; Maas et al., 2009). Desde una perspectiva ecosomática, la naturaleza funciona no solo como un escenario saludable, sino como un co-regulador que influye directamente en la estabilidad emocional y fisiológica del organismo.

En este marco, las artes expresivas constituyen un puente privilegiado entre sensación, simbolización y significado. Diversas investigaciones sugieren que la actividad creativa facilita procesos de regulación emocional, reduce la rumiación, promueve la integración cognitivo-afectiva y activa circuitos neuronales asociados al placer, la agencia y el procesamiento simbólico.

Cuando se aplican en contextos terapéuticos o educativos, las artes expresivas permiten transformar contenidos internos confusos o fragmentados en formas visibles, accesibles y comprensibles, lo que contribuye directamente a fortalecer las dimensiones del SOC. Al producir una imagen, un movimiento o una composición sonora, la persona reorganiza su experiencia (comprensibilidad), recupera sensación de capacidad y control (manejabilidad) y reencuentra un marco de sentido para lo vivido (significatividad).

La noción de ecopoiesis, derivada de oikos (casa, entorno) y poiesis (creación), introduce una capa adicional de profundidad al situar la creatividad humana en relación directa con el entorno natural. Desde esta perspectiva, la producción simbólica no es un acto aislado del individuo, sino un proceso que se realiza en diálogo con la trama viva que lo sostiene. La ecopoiesis enfatiza la interdependencia entre cuerpo, territorio y comunidad, y propone que la salud no puede comprenderse sin considerar los vínculos ecológicos y sociales en los que la persona está inmersa.

Esta visión coincide con investigaciones fenomenológicas contemporáneas que entienden el cuerpo como un proceso relacional y no como una entidad aislada (Fuchs, 2018). En consecuencia, la creación artística situada en la naturaleza se convierte en un acto de reorganización simultánea del mundo interno y del mundo compartido.

Las implicaciones clínicas de este enfoque son especialmente relevantes en el trabajo con trauma. Desde la teoría polivagal (Porges, 2011) y el campo del embodiment, se reconoce que las experiencias traumáticas afectan profundamente la capacidad de regulación fisiológica y la percepción de seguridad.
La combinación de prácticas somáticas, actividades expresivas y contacto con la naturaleza facilita la restauración de estados de calma, favorece la interocepción, reduce patrones defensivos y amplía la ventana de tolerancia. Además, en un contexto de creciente preocupación por el deterioro ecológico, es necesario considerar el fenómeno del ecotrauma, que incluye ansiedad climática, duelo ecológico y pérdida de sentido ante la degradación del entorno. La ecopoiesis ofrece un marco para abordar estas experiencias desde la legitimación emocional, el fortalecimiento de la agencia comunitaria y la construcción de narrativas significativas que reintegren a la persona en un horizonte de pertenencia planetaria.

En síntesis, la articulación entre salutogénesis, ecopoiesis y artes expresivas configura un modelo integrador para la promoción del bienestar emocional.

Este enfoque combina evidencia científica sobre regulación neurofisiológica, teorías del sentido y prácticas expresivo-somáticas que permiten reorganizar la experiencia desde la agencia, la comprensión y la conexión con lo vivo. La salud emerge así como un proceso dinámico que se produce en la intersección entre el cuerpo, la creatividad y el entorno, y que demanda un enfoque transdisciplinario capaz de abordar simultáneamente las dimensiones individuales, relacionales y ecosociales de la existencia humana.
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