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Persona

Cuerpo, barro y figurabilidad

Presencia terapéutica y contratransferencia somática en la práctica diaria del Practitioner en EC-EXATT® y en el trabajo con trauma

Resumen

El presente artículo aborda la relación entre la presencia terapéutica y la contratransferencia somática en la práctica diaria del Practitioner en Embodiment-Centered Expressive Arts Therapy for Trauma (EC-EXATT®), tomando como eje el trabajo con barro como mediador sensorial y clínico. Desde una perspectiva expresivo-somática, se sostiene que la experiencia táctil del barro activa procesos de figurabilidad (Botella, 2001) y de entonamiento afectivo (Stern, 1985), permitiendo al terapeuta reconocer en su propio cuerpo las resonancias transferenciales que emergen en el acompañamiento del trauma.
La práctica con barro promueve un tipo de conocimiento corporal implícito que surge del interjuego entre materia, gesto y vínculo terapéutico.

En la observación del proceso creativo del paciente, el Practitioner experimenta en su cuerpo sensaciones, impulsos o tensiones que corresponden a un entonamiento afectivo somático: una forma de resonancia corporal que, cuando se sostiene con conciencia testigo, se transforma en comprensión clínica. Integrando los aportes de Roussillon, Botella, Stern, Merleau-Ponty, Rolnik y el modelo EC-EXAAT®, se argumenta que la práctica profesional del Practitioner requiere cultivar la presencia encarnada, entendida como arte de resonar sin confundirse, sostener sin invadir y simbolizar a través del cuerpo. El barro se presenta así como un espacio de trabajo y de elaboración de la contratransferencia somática, donde el terapeuta modela tanto la materia como su propio estar-en-relación.

Palabras clave: barro, presencia terapéutica, contratransferencia somática, entonamiento afectivo, figurabilidad, trauma, EC-EXAAT®, Practitioner.

Introducción

En la práctica diaria del Embodiment-Centered Expressive Arts Therapy for Trauma (EC-EXAAT®), la presencia terapéutica encarnada constituye el eje vertebral del acompañamiento clínico. Esta presencia no se limita a una actitud empática o a una disposición relacional; se trata de un estado de conciencia corporal y estética que permite una escucha profunda del proceso del paciente y del propio cuerpo del terapeuta. Tal estado encarnado de percepción encuentra fundamento en lo que Daniel Stern (1985, 2004) denominó entonamiento afectivo: la capacidad de resonar con los estados internos del otro mediante cualidades amodales —ritmo, intensidad, forma y temporalidad— que se inscriben corporalmente antes de alcanzar la representación simbólica.

El entonamiento afectivo, como forma de comunicación preverbal y resonante, guarda estrecha relación con la contratransferencia somática, concepto que describe las manifestaciones corporales que el terapeuta experimenta en respuesta a los contenidos transferenciales del paciente. Ambos fenómenos implican un tipo de conocimiento corporal implícito: una vía de comprensión intersubjetiva que antecede al pensamiento reflexivo y se manifiesta como vibración, tensión, calor o movimiento interior. En la práctica con trauma, estos fenómenos adquieren especial relevancia, pues el cuerpo del terapeuta se convierte en superficie de inscripción de aquello que el paciente no puede aún simbolizar ni expresar verbalmente.

El enfoque EC-EXATT® sostiene que la regulación y comprensión de estas resonancias corporales son parte esencial de la práctica clínica. El terapeuta aprende a sostener la experiencia somática sin actuarla ni rechazarla, desarrollando una presencia testigo encarnada capaz de contener la intensidad emocional del campo intersubjetivo. Siguiendo a Roussillon (2001), el vínculo terapéutico en contextos de trauma puede activar en el terapeuta aspectos del “negativo del sí-mismo” del paciente: fragmentos de experiencia no simbolizada que buscan figuración en el cuerpo del otro. A su vez, los Botella (2001) proponen que la figurabilidad constituye el proceso mediante el cual lo irrepresentable puede adquirir forma sensible, extendiendo la comprensión del inconsciente hacia registros preverbales y somáticos.

En el marco expresivo-somático del EC-EXAAT®, la materia artística, y en particular el barro, se convierte en vehículo de esta figurabilidad. Su textura orgánica, maleable y receptiva permite que la vivencia corporal del Practitioner encuentre eco en la materia, transformando la tensión en gesto y la sensación en forma. El barro actúa como tercer elemento en la relación terapéutica —entre paciente y terapeuta—, un espacio intermedio donde las proyecciones, resonancias y afectos pueden ser modelados y elaborados. En la práctica con trauma, esta función mediadora del barro adquiere una dimensión reparadora, pues ofrece al sistema nervioso una vía concreta de regulación sensorial y de descarga simbólica.

Al observar al paciente durante el proceso creativo, el Practitioner en EC-EXAAT® participa de un campo de comunicación implícita donde los gestos, los ritmos y las pausas del otro despiertan respuestas somáticas propias. Este fenómeno puede comprenderse como un entonamiento afectivo somático: una sintonía corporal en la que el terapeuta percibe internamente las modulaciones emocionales del paciente. Cuando esta resonancia se sostiene desde la presencia encarnada sin identificación ni evitación se convierte en una fuente de conocimiento clínico profundo. El terapeuta se transforma en un instrumento perceptivo que capta, metaboliza y devuelve transformada la experiencia del paciente, generando un circuito de simbolización corporal compartida.

Desde la fenomenología de Merleau-Ponty (1945), el cuerpo es el lugar donde se hace posible toda percepción del mundo. En este sentido, la práctica diaria del Practitioner en EC-EXAAT® puede entenderse como una fenomenología aplicada de la relación: el cuerpo se convierte en medio de conocimiento y de creación. En sintonía con Suely Rolnik (2006), esta práctica supone una “política del cuerpo vibrátil”, un modo de presencia que integra el sentir, el pensar y el crear. La sensibilidad táctil y perceptiva del terapeuta se afina en contacto con el barro, materia que devuelve de manera inmediata la forma de la acción y la huella del gesto, favoreciendo la toma de conciencia sobre las propias resonancias contratransferenciales.

Conclusiones

En la clínica del trauma, la presencia terapéutica encarnada es también una forma de entonamiento afectivo consciente. El Practitioner aprende a resonar sin confundirse con el sufrimiento del otro, sosteniendo en su propio cuerpo la densidad emocional que emerge y transformándola en gesto regulado y en forma simbólica. Trabajar la contratransferencia somática a través del barro significa dar forma a lo sentido, modelar el vínculo y permitir que la materia acompañe el proceso de integración del trauma.

De este modo, el barro se constituye en una herramienta central para la práctica diaria del Practitioner en EC-EXAAT® y en su trabajo con trauma: un laboratorio donde la materia, el cuerpo y la conciencia se entrelazan para posibilitar una comprensión encarnada del proceso terapéutico y una ética del acompañamiento basada en la sensibilidad y la presencia.

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